¿Cómo remediar los 5 errores que más cometemos como padres?

Los hijos llegan a nuestra vida sin un instructivo incluido y conforme van creciendo nosotros vamos también aprendiendo nuevas cosas y formas de relacionarnos.

La mayoría de las veces, al educar solemos repetir el patrón que tuvieron nuestros padres con nosotros, pero algunas veces convendría intentar hacer algunas modificaciones para obtener una relación y conexión más cercana con nuestros hijos y lograr así que tengan un sentido de pertenencia en la familia. 

En ocasiones, cometemos algunos errores que nos llevan al lado contrario de la conexión con ellos. A continuación te los muestro con una alternativa para remediarlos: 

  1. Creer que el cambio está en los hijos Cuando estamos viviendo alguna dificultad con nuestros hijos, el primer error es pensar que el cambio está en ellos, pues para que este cambio pueda darse es indispensable que de nuestra parte reciba otro comportamiento. Por ejemplo, si cuando le pido a mi hijo que recoja sus juguetes él no hace caso y yo comienzo a gritar que mil veces se lo he pedido y que ya no sé qué hacer para que lo haga, probablemente no conseguiré nada nuevo, pero si en cambio le pregunto si quiere recoger sus juguetes con una u otra canción, muy probablemente tendré una mejor respuesta de su parte y se debió a un cambio en mí.
  2. Etiquetar En nuestra sociedad es muy común etiquetar a las personas desde pequeñas, lo cual hace que nuestro universo se cierre por completo. Incluso algunas etiquetas como “princesa”, “guapo”, “bonita”, etc. que pensaríamos no podrían afectar por ser “positivas”, si lo hacen, pues el día que el guapo no sea guapo, sentirá que no es nadie. De igual manera algunas otras como “lenta”, “la buena”, “travieso”, “mal portado”, “el malo para la escuela”, etc., hacen que el universo del niño se cierre a esa etiqueta y realmente se convierta en lo que le dijimos. Para evitar las etiquetas es conveniente dirigirnos a la acción más que a la persona.
  3. InconsistenciaLas relaciones son como cuidar a una planta, diariamente debemos regarla y cuidarla. Cuando hacemos algo con nuestros hijos, necesitamos que sea de manera consistente y tener siempre presente que nuestro ejemplo será lo que más los marcará.
  4. Centrarse en los hijos Cuando viajamos en un avión, la instrucción que dan para actuar en caso de emergencia es que primero nos pongamos la mascarilla de oxígeno nosotros y después al menor. Lo mismo es en la vida diaria, si solamente estamos centrados en los hijos, las cosas no irán bien, para que ellos estén bien primero debo estar bien yo. Es por esto que se necesita un tiempo para nosotros mismos, al estar bien nosotros, podemos estar bien con los demás.
  5. Decir lo que no quieres que hagan Estamos acostumbrados a instrucciones como “no grito”, “no corro”, “no empujo”, lo cual hace que el niño muchas veces se sienta confundido y no le quede claro que sí puede hacer. Ante esta situación aconsejo estar pendiente ante esos “NO” e intentar transforma la instrucción en lo que SÍ. Un ejemplo muy claro sería que vas a ir a una comida familiar y sabes que tu hijo no querrá saludar a nadie, le puedes anticipar en el camino que esperas que cuando lleguen conteste al saludo (puede ser saludando con la mano de lejos, haciendo un “chócalas” o simplemente diciendo hola).

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Por María Fernández Álvarez – Pedagoga y Coach de Familia